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Patrimonio arquitectónico desaparecido de Marmolejo II
-Manuel Perales Solís-



-CALLE DEL ARROYO EN LA DÉCADA DE LOS 60:

   La calle del Arroyo, arteria principal de Marmolejo, que divide el casco urbano marmolejeño  de norte a sur, fue siempre una calle de concurrido tránsito donde se instalaron  númerosos comercios y pequeños establecimientos artesanales, amén de fondas y hoteles desde los años de máxima pujanza del Balneario. Esta arteria unía de forma muy directa el centro, más elitista y señorial, con las calles  de asentamiento habitual de la clase obrera, de construcción más humilde y fachadas sencillas, como lo fueron la de las Huertas, Norte y Pablo Iglesias, ésta última en el barrio  de Las Vistillas.

Hacia 1910 la escritora Enriqueta Raggio, a la que seguiré citando, por ser manantial inagotable de información,  destacaba en esta calle dos edificios singulares: la Fábrica de harinas San José, edificada en 1903 situada junto al Hotel Madrid. “Éste, aunque elegante y caro, no puede competir con Los Leones, pues su patio es pequeño y tiene el corte de todas las Fondas”. Igualmente, hacia 1930 existíó  frente a la farmacia de Tomás Calero Arias un establecimiento de venta de piensos y semillas llamado el “Mediocelemín” o “El sinrival”, por sus pequeñísimas dimensiones. Todavía por estos años se llamaba calle Duque de la Torre, en honor al general Francisco Serrano, personalidad de la alta política nacional muy conocida en Marmolejo por sus continuas visitas a la casa de su sobrina Luisa Serrano, esposa de León y Llerena, en donde encontró su segundo hogar. Este prócer del liberalismo español del siglo XIX, principal valedor de Eduardo León y Llerena, convirtió a Marmolejo en lugar preferido de reuniones y descanso de la familia liberal, miembros del Gobierno incluidos, durante los años finales del XIX.



 En la presente fotografía de Juan de Dios López, realizada hacia la década de los 60, del pasado siglo, vemos una imagen aún poco alterada de esta calle, en la que todavía se conservaban los edificios que se construyeron hacia final del XIX y comienzos del 20. En la esquina con la calle Pino (o “Pocotrigo”), sobresale la casa que fue fonda “La Española” (actualmente de la familia Zabala), y hacia el final de la calle, al fondo, en la esquina de “La Peana”   se asoma  la casa de la familia Rocha Lozano, ya desaparecida,  lugar habitual de hospedaje para las familias de agüistas.

   Podemos observar en esta foto, cómo  se ha construido ya la casa esquina con la calle de San Julián, realizada por el prestigioso maestro de obras  José Corbella Pené, quien dirigiese las obras del Hotel Balneario años antes.  La mandó construir  el propietario agrícola y arrendatario local, industrial aceitero, Andrés Pastor Peña, para su hija  Antonia Pastor “La Gabana”,  que había casado con Jesús García Valle, “Jesús el de las Prensas”, hombre de confianza y chófer del dueño de este gran latifundio del Charco del Novillo, “Don José Santos”.

 

 Calle del Arroyo en la década de los 60 del pasado siglo. Foto de Juan de Dios López.

 En la misma calle y en  la casa-comercio de Juan Cañuelo Coba  “Juanillo Ricardo” (q.e.p.d.), haciendo esquina con la calle Yerpes, se ubicaba la taberna de Francisco Lucas Mora   popularmente conocido como “Frasquito el aldeano”, al ser natural de Villa del Río. De todos era sabido que en esta taberna por el día de San José de cada año, el citado D. José Santos tenía  la costumbre de invitar a vino, sin límite alguno, a todos los trabajadores del campo  y clientela habitual de la taberna de Frasquito que en dicha onomástica concurrieran por allí.



En general  hemos de subrayar  entre los elementos que conformaban  la estética de esta calle, el predominio del equilibrio y la simetría en la distribución de ventanas y balcones en las fachadas; sus típicos recercos de puertas y ventanales y una honrosa rejería realizada por los maestros herreros de la localidad; finalmente la luminosidad de la calle fruto del predominio de la cal y la mesura en la altura de los edificios, en su mayoría de dos plantas.



-EDIFICIO DE LA PEÑA (Plaza del Amparo, esquina calle Arroyo):

    Este edificio fue construido para hotel a finales del XIX, siendo fundado, según Manuel Muñoz López, por Isabel Casado y remozado por su hija Ángela Castilla en 1920. Fue conocido, por tanto, como el hotel “Castilla”, y en años posteriores, tras la Guerra Civil era conocido como “La Peña”, sitio de encuentro de la sociedad marmolejeña en esos años. El empaque y la armonía de líneas de la fachada, pintada de tonos rosáceos, con recercos blancos en puertas y ventanas, hizo que se convirtiese durante muchos años en un icono distintivo de la imagen de nuestra villa, así como un digno pórtico de entrada a la majestuosa calle de Perales.

Esquina de la calle Perales con el desaparecido edificio de “La Peña”. Foto de Manuel Perales.

Fachada de “La Peña” hacia la Plaza del Amparo.

Foto de Manuel Perales

Edificio de “La Peña”, antiguo hotel “Castilla”. Foto de Manuel Perales

-CASA DE “DON VICENTE ORTI” (calle Palacio Valdés, esquina con Orti Lara):
  Esta casa de fachada diáfana y equibrada y de interiores espaciosos (amplio zaguán, portal y patio alicatados al gusto andaluz) fue reconstruida por Vicente Orti García en la postguerra. Aquí estuvo durante algunos años la Administración de la Sociedad de Aguas Minero-Medicinales, en la que él forma parte de su Consejo de Dirección.  Perteneciente a la pequeña burguesía agraria local, Vicente Orti era hijo de Vicente Orti Escolano y de Ángela García Villarías “Doña Angelina”, y nieto por tanto de Juan Manuel Orti Lara “El sabio andaluz”. En 1925 fue primer Teniente de Alcalde en la etapa de alcadía de Juan Luis Burlo Gónima y el 28 de junio de 1939 ocupó el cargo de Alcalde hasta agosto de 1940. Más tarde fue presidente de la Junta Local de Libertad Vigilada en 1949. Estuvo casado con María Soledad González de Uzqueta y Cerrillo.

Casa de Don Vicente Orti.  Foto de Manuel Perales

-CASA DE MARÍA “LA PINTA” (calle Nueva):
  Esta casa numerada con el número 33 de la calle Nueva o Cruz, perteneció a una conocida familia de hortelanos,  el matrimonio constituido por Felipe Romero Pastor y María Josefa Velasco Rivillas. Nos  sirve de modelo para ejemplarizar el tipo de casa de los pequeños propietarios que dispusieron de huerta en los ruedos de la localidad. Estas casas, aunque de una sola planta, y cámara bajo el tejado, presentaba amplia fachada, zaguán, portal, patio y corrales. Su anchura permitió la existencia de dos estancias o cuartos a ambos lados de la puerta, mientras lo habitual entre la clase jornalera fue la casa de medidas más reducidas, que conocemos popularmente como “media casa”.



Hemos de recordar que el gremio de hortelanos fue importante durante la etapa dorada del Balneario, hecho que contribuyó a que la fama de los productos hortofrutícolas marmolejeños traspasaran nuestras fronteras. Por eso  la verdura de nuestra huerta, tanto de invierno como de verano,  fue muy demandada por todos los pueblos vecinos hacia donde los hortelanos se dirigieron, casi a diario, con sus cargas portadas sobre mulos y borricos. Ello permitió a este gremio disfrutar de un status económico superior al del resto de los jornaleros, pudiendo acceder con el tiempo a la adquisición de parcelas de olivos como complemento para su economía familiar. Los hortelanos fueron un grupo social con reconocida influencia a nivel político ya que de ellos dependía mucha mano de obra jornalera durante la campaña de verano teniendo cierta capacidad para orientar el voto. En Marmolejo se decía que ganaba el partido que apoyaran los hortelanos.

 Casa de María “La Pinta”, en la calle Nueva. Foto de Manuel Perales

-EL CORRALÓN DEL MÉDICO PERALES (calle de Jesús):


      No hay muchos datos sobre este edificio, que presentaba hacia la calle Jesús la fachada que mostramos en esta fotografía tomada hacia 1980. Sobre el solar que ocupaba se asienta hoy día un bloque de pisos y el Pasaje de Ntro. Padre Jesús. Este local era un amplio recinto para uso agrícola formado de cuadras, pajares  y corrales empedrados, en los que su último dueño  José Perales Jurado, el “Médico Perales”,  guardaba a los animales de labor, mucho antes de la llegada de los vehículos de tracción mecánica.  Posiblemente albergara también, en su día, alguna antigua almazara o molino de viga que entraría en deshuso muchos años antes a la adquisición del corralón por este conocido médico.

Si tenemos en cuenta que a la calle Jesús se le denominaba en el siglo XIX como la calle de Los Bueyes (desde la esquina de la calle Maestro hasta la de la Vejeta), no tendría nada de extraño que este antiquísimo corralón, probablemente del siglo XVIII, se empleara desde sus orígenes para el cobijo de este tipo de animales de labor que, desde antaño, se empeñaron con éxito  en la roturación de nuestros campos y olivares; sobre todo en los orígenes de las plantaciones olivareras del pago de Cerrada.

Portada hacia la calle Jesús del corralón del “Médico Perales”.

Foto de Manuel Perales.

-CASA DE LOS ORTI-SERRANO (Calle de Las parras):
 

 Típica casa de hacendados con suficiente patrimonio agrícola tanto olivarero como cerealístico. Perteneció a la familia Orti-Serrano, siendo su último dueño, por herencia, el ingeniero de minas Carlos Orti Serrano.  Carlos Orti era nieto de Alfonso Orti Lara, hermano de Juan Manuel Orti Lara, “El sabio andaluz”, y de la loperana Josefa Peralta Bueno.

  Los dueños de esta casa fueron sus padres,  Alfonso Orti Peralta, registrador de la propiedad, y Trinidad Serrano Navarro dama de Arjona y heredera, junto a sus hermanos, de la Sociedad de Aguas Minero-medicinales de Marmolejo. Trinidad era la sobrina  carnal de Luisa Serrano Serrano,  mujer del político liberal  Eduardo León y Llerena. Durante la Guerra Civil  la casa fue incautada  y fue sede del Frente Popular.

Casa de la familia Orti-Serrano en la calle de “Las parras”. Foto de Manuel Perales.

 -PLAZA DEL AMPARO:

  A principios del siglo XX era conocida como plaza del Amor Hermoso, lugar donde habitualmente se estableció el mercado de hortalizas. El 9 de octubre de 1910, la agüista malagueña Enriqueta Raggio nos regalaba en su Diario esta impronta de la Plaza: “Después del desayuno dimos una vuelta por el Mercado que está en la Plaza del Amor Hermoso. En el ángulo de la derecha hay una lápida que indica el año en que fue edificada, bajo el reinado de Isabel II. Me gustaba curiosear lo que por allí se encontraba. Los puestos de verdura en que los pimientos rojos de gran tamaño eran notables, las granadas chicas y malísimas y los melones pequeñitos que solían ser muy buenos. En las mesas vendían tocino, huevos y pedazos de jamón, a propósito, sólo para el puchero. Algunas veces había en el suelo secciones de lozas más o menos finas que llevaban de Andújar, otras de cristal y hasta vi montones de zapatos nuevos que llevarían de Córdoba. Limpiaban cuidadosamente la plaza y no quedaba en ella ni el menor resto de verdura”.

 La Plaza del Amparo desde las torres del antiguo hotel “Cuatro Naciones”. Postal cedida por Sebastián Lozano Pastor que formaba parte de las existencias del antiguo bazar de Francisco Solís Padilla. Estas postales eran utilizadas por los agüistas para escribir y felicitar a sus familiares y amigos, dando así a conocer las luces, o las sombras, de la villa de las aguas.

 La presente fotografía está sacada desde una de las torres del entonces hotel “Cuatro Naciones”, antigua casa señorial conocida como “La casa de las Torres”, en la calle San Antonio. Había sido adquirida por Pedro Perales Domínguez “Periquito Semana” para fonda de agüistas de cierto nivel económico. El 4 de octubre de 1911, en sus paseos por Marmolejo Enriqueta recoge en su Diario que la casa había sido comprada por “Semana” por un precio muy barato y añade: “Estabánle haciendo obra y echándola a perder al propio tiempo. Sus habitaciones, que eran muy buenas, se habían convertido en estrechos y pequeños cuartos para los huéspedes. La caja de la escalera, que era hermosa, iba a desaparecer pues pensaban destinarla a otros usos hasta el piso segundo, lo que era lástima. En el patio o jardín, frente a la puerta, estaban haciendo la cocina, lo que resultaría poco pintoresco”.



  Esta Plaza se encontraba adornada con unos pollos y unos faroles de hierro forjado. Fue remozada en 1926 por el alcalde Juan Luis Burlo con motivo del homenaje a Juan Manuel Orti y Lara celebrado el 29 de octubre de ese año, colocándose un busto del “Sabio Andaluz” ejecutado por el afamado escultor e imaginero Jacinto Higueras. Así describía la revista “Don Lope de Sosa”: “El monumento al filósofo Orti y Lara ha sido erigido en la Plaza del Amparo, la más céntrica de la población, junto a la iglesia en que fue bautizado, entre un macizo de flores que simbolizan las del espíritu que, sencillas y humildes, brotaron del jardín de sus doctrinas y enseñanzas. La pirámide es de piedra, dura como su voluntad; y el busto de romana energía y entereza de bronce, evocador de la grandeza y perseverancia de su obra. Descubierto el monumento que había estado envuelto en una bandera española, fueron pronunciados y leídos discursos alusivos a aquel solemne acto, que presenciaba una gran muchedumbre, a la que no parecía ser molesta la lluvia torrencial que caía”.
   Flanqueando este recinto se encontraba haciendo esquina con la calle Duque de la Torre (Arroyo) el hotel “Castilla”, a continuación la casa del líder y alcalde liberal Lorenzo Romero García del Prado; una taberna pequeña; varias peluquerías; la fachada norte del café-casino “El Komifor”, y en el costado sur un pequeño portalillo, un bazar y una confitería.





Fuentes y Bibliografía:

-Testimonios de los marmolejeños  D. Juan Cañuelo Coba (q.e.p.d.), D. Ricardo Cañuelo Romero y D. Juan Martínez Cano (q.e.p.d.).
-Enrique Mapelli: “Diario de Enriqueta Raggio”. Málaga 1969. Enrique Mapelli es el nieto de Enriqueta Raggio. Su padre Enrique Mapelli Raggio, fue alcalde liberal de Málaga en 1917 y un a afamado pintor costumbrista malagueño.
-Revista “Don Lope de Sosa”, dirigida por Alfredo Cazabán Laguna. Mes de noviembre de 1926; páginas 338 a 342. Jaén 1926.
-Muñoz López, Manuel: “Historias y costumbres de Marmolejo”. Editado por el autor e impreso en la Imprenta Medina de Marmolejo en 1993.

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